Amigo Lector

10.05.2006

Sra. Bonet

¡De nuevo estoy aquí, amigo lector!No, no te asustes... esta vez no te voy a hablar de mis circunstacias. Bueno, sí pero no. No te voy a volver a hablar de esas circunstancias que hacen de mi esa energúmeno absurdo y extraño para muchos, incluso para mí... y tampoco te voy a hablar de las mujeres de las que ya te he ido informando puntualmente (aunque la chica de la vía 2 sigue entrando y saliendo de casa... y un día de estos voy a tener que ponerle los puntos sobre las ies).Esta vez te voy a hablar de ella... sí... ella. No creas que no sé su nombre, lo sé, pero supongo que hablarte así, si nombres, provocará cierta curiosidad en tu atención y quizá logre retenerte hasta el final.Ella... amigo lector, ella... Supongo que estarás pensando "Ahora me va a explicar otro fracaso"... ¡pues no! Esta vez no hay fracaso, porque todavía no la he visto, quiero decir, que no hemos comprobado nuestra afinidad física (aunque debo decirte que en la realidad onírica congeniamos estupéndamente bien) aunque sobre la afinidad mental estamos rallando el notable.A ella la conocí en la playa... una noche de verano... yo estaba paseando con mis circunstancias (joder lector, siempre me acompañan, tengo unas ganas de dejarlas...), pensando precisamente en ellas y tomando la difícil decisión de largarme lejos, a ver si de este modo, las despistaba. Eran las once o las doce de la noche. La luz de las farolas del paseo marítimo dejaban entrever figuras absurdas jugueteando por la playa. A lo lejos, una luz naranja en forma de M... (no te comerías una hamburguesilla, ahora?). En fin, que ahí estaba yo paseándome con mis circuntancias y observando como detrás de una de las "montañas" de hamacas estaba una pareja fornicando a plena luz de la noche, cuando a lo lejos oí su risa.Me acerqué sigilosamente (ya sabes, amigo lector, que soy muy vergonzoso para ciertas cosas) y observé... estirada sobre un pareo estaba ella... luciendo sonrisa. Pelo negro, media melena, ojos intensos, oscuros, parecidos a los míos. No parecía demasiada alta... y junto a ella, sombras jugando con un diábolo y risas y cervezas.Amigo lector, en aquel instante creí que me moría... una sensación de ardor me subió por los pies hasta reventar en mi esternón... sí... era un cangrejo que me había pellizcado en el dedo gordo! ¡Puto cangrejo! ¡Pero si en las playas de Barcelona no hay cangrejos!La cuestión, amigo lector, es que allí estaba ella. Sentada sobre el pareo con esa minifalda tejana y ese top negro de tirantes y esa chaquetita roja con capucha por encima... Allí estaba ella mirándome con esos ojos a lo aceituna negra, sin pestañear, con el dedo índice sobre sus labios aproximándose a la nariz, pequeña, acorde con su cuerpo... y allí estaba yo, observando cada uno de sus movimientos...¿Sabes lector? A veces me la imagino... a veces siento como su actitud es ejemplo para todos aquellos que nos acercamos de vez en cuando a ojear sus pensamientos. No es debil. No, no lo es... y sabe que la nostalgia no es el futuro. Cada día estoy más convencido que su silueta está diseñada por su carácter... no rehuye, no vacila...¿Sabes lector? Creo que jamás la tendré junto a mi (ya aparecen mis penurias por aquí....) pero no me importaría. Sé que la chispa que aparece en cada una de esas miradas es sincera... sé que cada una de esas sonrisas que dibuja es auténtica...Ella.... quizás algún día me atreva a intervenir en su espacio vital y entonces le pueda decir que estoy cerca... más cerca de lo que se piensa.Por cierto, amigo lector, estoy perdiendo facultades en cuanto a mi expresión... creo que recuperaré alguna de las historias de Demian para volver por mis fueros...Hasta pronto, amigo...PD. Ella.... por qué no decírtelo, se llama Bonet... Sra. Bonet

Isabel

Otra vez aquí, lector.Llegó el gran momento de hablarte de ella. Y ella no es otra cualquiera, no... ella es ELLA en mayúsculas. Ella es lo que ha dado sentido a los últimos meses de mi desdichada y poco agraciada vida. Ella es la oportunidad de decirte todo aquello que mi capacidad onírica en su juicio inconsciente no es capaz de comunicarme (ya sabes, lector, que empiezo a chochear y que el tema comunicativo a nivel interno está jodido). No creas que la tarea que ahora me propongo realizar es fácil. No menosprecies su capacidad de complejidad. Si lo haces, estás muerto, y quién avisa no es traidor (quizá sea un poco chivato, pero traidor, no!).Ya la conoces... bueno, conocer, entendiendo el verbo como tal, pues no... pero has oído hablar de ella: “Santa Isabel la Virgen (es un decir) de los porrazos”. ¿Te empiezas a situar?Sí, amigo... llegó su hora, y con ella, el ejercicio de dominar los impulsos ocultos de mi relación con ella. Es una relación especial... voy a ir poco a poco para no dañar tu capacidad de absorber todos los elementos que hacen de cada personaje de esta pequeña historia un ente singular y especial (y con ello no quiero hacer ascos tu capacidad intelectual, Dios me libre, tan sólo pretendo facilitarte la tarea imaginativa).El embrollo empieza en el instante de intentar advertirte cómo son sus eternos ojos. Sin ninguna duda es el espacio que se acerca más al concepto de belleza que jamás he podido observar. Ya sabes, querido lector, que mi afición por la iglesia católica, apostólica y romana es bastante mísera (ahora te preguntarás que coño tiene que ver la iglesia con sus ojos, ¿verdad?). Pues bien, no sé si te has fijado alguna vez en los ojos de Wojtyla... son la paz que soñó el amigo Picasso. Los ojos de la susodicha son la misma paz, pero con pecas... son simplemente el reflejo de la densidad de su corazón. Porque a pesar de sus muchas locuras (que dentro de un rato descubrirás), es ese artilugio de ingeniería sentimental el que los hace más bellos. Si te digo que tienen el perfil y el color de la Bretaña francesa en un atardecer de octubre de 1435, posiblemente no se ajuste todavía a la realidad. Es complicado intentar definir el perfil y el color de unos ojos que sorprenden entre el verde matutino del horizonte marino y el azul eterno de la perspectiva celeste.A veces, la sueño riendo, porque cuando sonríe el mundo se detiene para admirarla.Si algo la distingue físicamente de cualquier otra mujer que ha rondado o ha intentado rondar por la periferia de mi, últimamente, agitada vida... son sus irrepetibles y apetecibles pecas. Son sencillamente dulces... y el complemento ideal para unos labios que invitan al desenfreno de la ternura. Sí lector, esos labios dibujan las sombras del silencio, esos labios son capaces de reducir los versos más sensibles del poeta en la simpleza más absoluta en cualquier escenario. Y claro, tras esos labios indescriptiblemente tiernos, se asoma el borde de su cara, estrecha y alargada, para saciar los deseos de la naturaleza.A ello se le une un cuerpo extremadamente sensible... hoy es preciosa y mañana, posiblemente lo sea más. Seguramente no destacaría por su altura, aunque si fueras capaz de medir sus dedos te sorprenderías. Cada uno de ellos es algo así como el aroma de un rosal: fino, tierno y suave.Ya ves lector, parece que esté tocando el cielo y que ella se asemeje a un ángel caprichoso en busca de una nube que la lleve hasta el infinito más cercano.Pero no todo es lo que parece... no... jamás pongas en duda que cualquier mujer que se acerque a mi es capaz de sorprender a la sorpresa. Tras su aspecto sublime aparece su punto más febril.Ella es algo así como un huracán de sensaciones aparentemente extrañas. Acostumbro a imaginarla paseando por las Ramblas, y, sin saber por qué, me la imagino siempre con pantalones negros, un top blanco levemente ajustado a su asombroso cuerpo y una camisa, también blanca, a modo de levita. La imagino paseando con su fiel sonrisa halagadora, animando a los escaparates deshumanizados por los maniquíes. Y claro, en mis imaginaciones tropiezo en su regazo... Aunque si tengo que sincerarme contigo, que de eso se trata, a ésta, como a las otras mujeres que ya te he presentado a lo largo de esta bitácora, le rodea un mundo interior que descubre la solidez de una locura presumiblemente envidiable por el resto de humanos que gozamos de la inmediatez de las cosas.Como sabes, lector, hace años descubrí que a menudo el silencio es la palabra más sincera, y aplico mi máxima en el ejercicio diario de la observación. Y claro, a ella, desde el día que la vi en aquel rincón con su camisa azul y medio sonriendo a la pantalla del ordenador, no le he quitado el ojo de encima. Tuve una sensación extraña al descubrir esas orejas dignas de los Diminutos. Y es que hay gente que proclama que los ojos son el espejo del alma, pero yo soy de los que defenderán hasta la muerte que las orejas son el espejo y el alma. El primer día que me miró obtuve la recompensa a mis desperdiciadas horas esperando esa tenue y acaramelada mirada. Aquel día me dije: “Muchacho, vete a otro lugar”.Pero lo que yo te quería explicar era el tema del mundo interior. ¿Has pensado alguna vez que se esconde tras un ser humano capaz de hacer partirse de risa a las piedras más duras del camino? Su mundo... se esconde su mundo, ese mundo al que es difícil acceder sin más... o te dan permiso o te lo imaginas... y claro, ¿qué hice yo?... evidentemente, imaginármelo... ¿Te apetece conocerlo? Lo primero que pensé es en la fortuna que tienen aquellos que comparten sus más valiosas horas, aquellas que pasa con la gente que quiere. Lo segundo que pensé fue en qué pasará por la mente de una mujer que desprende optimismo sin hablar el día que, por ente o por ende, su fuero interior no esté demasiado animado. Lo tercero que pensé mejor no te lo cuento... te puedo decir que fue hasta cierto punto agradable y te puedo afirmar que fue hasta cierto punto desconcertante.Joder lector, me pierdo constantemente en palabras sin sentido... esta mujer es capaz de desarmarme en mi mejor terreno... me estoy quedando sin palabras y mis míticas idas y venidas de olla parece que han perdido el billete de ida y vuelta. ¡No soy capaz de devolverle la alegría ni expresándola en el ejercicio literario! ¡Maldita Cocolisa!A lo que iba... está como una auténtica y genuina cabra. Y lo digo sin signos admirativos, por lo que, consiguientemente, es simple y llanamente una afirmación sin sentido figurado... sólo le falta hacer béééééé!!!!!! Jamás lograrías imaginar qué tiene en su cocina, junto a la nevera repleta de “tuper wares” de mamá con garbanzos, berenjenas rellenas, bacalao a la guipuzcoana, sus tacitas para la leche con chocolate, sus platos y vasos de diseño italiano, su microondas para los tuper... ¿te lo imaginas? Un libro. Ahora pensarás que te estoy tratando de gilipollas, pero no.... ¿sabes que libro? “La interpretación de los sueños”. ¿Y para qué? Para empezar el día con buen pie (es un decir, ya te dije que ella se llama a sí misma Santa Isabel la virgen (es un decir) de los porrazos”).Te lo voy a poner en bandeja.. te diría que cierres los ojos para imaginártela, pero claro, si los cierras no puedes leer, por lo que mejor mantenlos abierto, ok? Ya sabes de su belleza... pues a las siete de la mañana aparece por el mundo con sus pelos revueltos, sus ojos sin lentillas y con la conciencia todavía en sus sueños... su viaje por el pasillo a oscuras es digno de la mejor de las aventuras de Ulises... y su entrada en la ducha es de las que se merecen el aplauso del tercer bis en cualquier concierto de Silvio... y a pesar de la ducha matutina, es capaz, pues su conciencia sigue dormida, de ir hasta la cocina, prepararse un café con leche y buscar en su libro qué querrá decir su sueño rutinario... pongamos, por ejemplo, el último... ayer soñó que pelaba cebollas... así es ella... pelando cebollas toda una noche... ¿significado? Yo creo que está un poco para allá... Pero esto no es nada... sería bueno que cuando la veas le preguntes por sus aventuras viajeras en los Ferrocarriles... ¿tú te ves capaz de dormir en un trayecto de 13 minutos rodeado de cientos de personas y ser capaz de hacer que tu cabeza se mueva al ritmo del tren? Complicado, ¿verdad? Y mucho más complicado después de haber soñado toda la noche con cebollas, ¿verdad? Pues ella sí, y a mucha honra!!!Aunque claro... esto no es nada... es raro el día que no se marca un concierto virtual vía correo electrónico... con su arte tremendamente aflamencado es capaz de cantarte una canción del estilo “verde que te quiero verde” y quedarse tan tranquila... sí, lector, tan tranquila... ¡Ponte en mi situación! Concentrado en mi labor profesional, intentando conseguir los objetivos marcados por Schreck (otro día te explicaré el tema Schreck, aunque este sí será complicado), cuando de golpe aparece por la pantalla de mi ordenador su correo... y al ver el remitente la carcajada empieza a surgir y al finalizar el mensaje las lágrimas se apoderan de mi. ¿Qué pensarán mis compañeros? La llamo y... ella como si nada... ¡Olé!Ya ves, Isabel, mi Isabel... ella es la culpable de que mi sonrisa haya vuelto de un viaje de más de 3 años por las tinieblas más depresivas... ella es la culpable de que mis pensamientos más optimistas hayan surgido y luchen día a día contra el cementerio de la depresión... ella es la culpable de que mis sentimientos más olvidados hayan respondido al estímulo de la felicidad... ella es la culpable que mis pretextos más ingeniosamente pensados se hayan derrumbado...Sí, amigo lector, ella es indefinible... y esto es un halago viniendo de mi...Si te parece, te dejo unas páginas en blanco y hazme todo tipo de preguntas sobre ella... me veo capaz de contestarlas, pero hoy no....

La chica de la vía 2

Ya ves lector... de nuevo me dirijo a ti con el respeto de siempre... pero esta vez me apetece hablarte de alguien especial. Especial, porque me planteó un reto y, claro, a veces uno no puede dejar pasar la oportunidad de interpretar los pensamientos y acumular el proceso imaginativo en una pocas palabras. Si recuerdas, la última vez que nos comunicamos te prometí que aparecerían personajes nuevos. Es necesario que conozcas estos pequeños detalles para entender que mi vida, a pesar de los pesares y del pasado, no es de color rumano. No, no lo es.Te presento a ella. Sí, de nuevo una mujer entre la inmensidad de mi pensamiento. No hace falta que te preguntes de nuevo el por qué, simplemente soy un hombre, maduro, con canas y solitario (a ratos alguien me hace compañía, pero eso lo dejaremos para otro día).Si te parece, te pongo en antecedentes. Como sabes, mi vida depende del tren. Pues la suya también. Hasta aquí nada nuevo. La mía va por la vía 1 y vuelve por la 2. La suya va por la vía 2 y vuelve por la 1. ¿Empezamos bien, verdad? Pero claro, como en cualquier historia donde aparece un tren, por ende y por poca creatividad, también aparece un andén con su estación. Pues bien, tampoco coinciden.El caso es que cierro los ojos y la veo. Soy capaz de imaginármela a las 7.35 de la mañana esperando el dichoso tren. Incluso soy capaz de imaginármela despertándose...Te propongo un juego: yo imagino y tú asientes o desmientes. De antemano te digo que no es como aquella muchacha de las pecas cuyo despertar se asemeja a la locura del disparate y cuyos sueños son capaces de ridiculizar cualquier teoría psicoanalítica. No, no es como aquella mujer capaz de ridiculizar a lo más ridículo cualquier mañana de cualquier día sin necesidad de ninguna excusa.Bueno, ahí voy....El despertador del móvil debe sonar a eso de las 6.50. Es la manera de poder medio dormir 10 minutos más tras pegarle un manotazo. Se despierta con esa media melena alborotada. Hay algo sorprendente... a esas horas dibuja una sonrisa por encima de la peca que tiene justo encima de la traquea. Suele dormir con un pijama de dos piezas y, a finales de septiembre, ya nota ese frío sano de las mañanas, por lo que seguro que se tapa con un ligera colcha de entretiempo. Cuando decide levantarse y poner fin al dilema matutino de cualquier ser humano, se gira hacia la derecha y se sienta en la cama. En ese momento es consciente que debe dirigirse hacia la ducha de rigor (el proceso higiénico, si te parece querido lector, lo ignoraré por respeto a la susodicha. Todavía no tengo la suficiente confianza como para hablar de ciertos aspectos personales). Tras la ducha reconfortante, unos buenos días, un café con leche y hacia la estación.Ya debe haber pasado una media hora, y el cuerpo empieza a ser lo que debe ser, un cuerpo en acción. A eso de las 7.35 debe subir al tren de cercanías. La mayoría de días, suele cerrar esos impresionantes (por hermosos y grandes) ojos marrones que tiran hacia un verde grisáceo gatuno, dependiendo de la intensidad de luz que se reflejen en ellos. Aunque dudo que los cierre para dormir. Estoy casi seguro que los cierra para inmiscuirse en eso que ella llama mundo interior. Es curioso lector... yo que soy un asiduo de las vías férreas te puedo asegurar que el mundo interior de los usuarios de éstas es, por lo menos, un mundo pensado. Y te lo digo con conocimiento de causa y efecto. En fin... continuo. Durante su reflexión matutina, cruza sus piernas (izquierda por encima de la derecha), abraza con extremada calidez su bolso y dibuja esa sonrisa que la gente espabilada sabe dibujar en cualquier circunstancia. Y te digo yo que ella, de espabilada tiene un rato largo. Si ha tenido suerte y se ha sentado al lado de la ventana, de vez en cuando abre sus gatunos ojos y hecha una ojeada rápida hacia el infinito. No sé, lector, qué te estarás imaginando exactamente, pero antes de continuar déjame decirte algo: Inocente... que no es lo mismo que inofensiva. Quizá con este adjetivo empieces a dibujarla en tus pensamientos.


Bueno lector, el caso es que ahora que tienes una leve imagen de la protagonista quiero hacerte una confesión.... a la chica de la vía 2 la conocí hace tres años...No te engaño...Fue en una pequeña playa escondida en su pequeño pueblo... un atardecer de julio... el cielo amelocotonado... una leve brisa bañaba su media melena humedeciéndola con la terquedad de la sal... su piel rebosaba un color aterciopelado bronceado con suavidad y destreza...Lucía un pequeño bikini de tonos marrones y posaba para el sol junto a un libro (si no recuerdo mal era “Preguntas al azar”, de Mario Benedetti) y junto a una pequeña libreta donde apuntaba esas reflexiones que hacen que el mundo interior de cualquier persona crezca... o se derrumbe...Y allí estaba yo... sentado con la vista perdida en el infinito... También yo estaba junto a un libro (recuerdo bien que era “Mañana en la batalla piensa en mi” de Javier Marías)...Lector.... me miró... la miré... me sonrió... la sonreí... se levantó... me levanté...Y fue en ese momento, en ese instante donde empezaba a surgir cierta situación propicia a cualquier historia, dejémosla en interesante, cuando apareció eso que la hace tan especial.... sí compañero, cuando uno se espera que le pregunten cómo se llama, dónde vive, qué hace, por qué está solo en un lugar como este o cualquier otra pregunta del estilo “voy a iniciar una conversación...”, sin venir a cuento, va y la dulce muchacha me pregunta si el viento tiene sombra....¡Lo que lees!!! ¿Qué si el viento tiene sombra? ¿Recuerdas cuándo te expliqué que Demian me preguntó si la podía ayudar con una sugerencia y en un segundo fui capaz de pensar una respuesta ingeniosa, encenderme un cigarrillo para no soportar su demoníaca olor corporal, evitar sus insinuaciones mostrándome su diminuto y poco apetitoso escote y, finalmente responderle que era la persona menos sugerente para poderla ayudar? ¿Recuerdas? ¡Pues peor!!!! Así me quedé ante tal pregunta...Y es que ella es así... no hay más (que no quiere decir en ningún momento, inteligentísimo lector, que no haya nada o haya poco). Le puedes decir buenos días y ella es capaz de contestarte algo así como que mis manos son de tu color pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco; le puedes decir que ayer fuiste a tomar una copa y ella te puede contestar que el Kit óptico inalámbrico que tiene en casa es una maravilla...¡Joder lector! Se me ha ido la cabeza y ha vuelto dando un rodeo y no me has dicho nada... ya sabes que, o me das un toque o la pelota de mi cabeza es capaz de dar más vueltas que las ruedas de un tren de cercanías....Si no recuerdo mal, me había quedado en que a eso de las 9 de la mañana entraba a trabajar... ¡Pues casi me dejo lo mejor! El trabajo... Es allí donde demuestra su capacidad inalcanzable y su eficacia... en él transcurre la mayor parte de un día cualquiera... y es en él donde la sorpresa toma su significado... Entre su cubículo repleto de papeles y el silencio que decora el espacio laboral aparece sus pasiones más ocultas... Es allí donde uno se da cuenta que se tiene que tener una habilidad especial para coger cualquier llamada a cualquiera de sus 10 compañeros... es allí donde su mundo interior (ese mundo interior tan pensado en los eternos y maquiavélicos viajes de ida y vuelta en un tren de cercanías) es capaz de surgir del espacio más inesperado y mostrarse en su grandilocuencia más prodigiosa en forma de obsesión... Sí, lector... si te digo que su convencimiento llega al punto de afirmar que Vic está al ladito de Puigcerdà, que tan sólo se tiene que cruzar la carretera de la “Serra del Montseny”, o si te digo que en Manlleu se dedican durante todo el año a cazar pajarillos para enseñarles a hacer “piu-piu”, que después los dejan ir para volverlos a cazar y hacer un concurso de pajarillos cantores al estilo Operación Triunfo... créetelo... pero la cosa va mucho más allá... especialmente cuando su compañera, la de los sueños con pecas, se anima y le sigue la corriente... Esta muchacha también tiene delito.... Otra que es capaz de cantar virtualmente el “Sarandonga-Sarandonga” o escribir cosas como “Sus vo a cortá er pescuezo si no me dejás trabajá” o describirse (y es textual, lector) como “Santa Isabel la Virgen (es un decir) de los porrazos”.Ya ves lector... que la cosa está muy chunga!!!! Que parece que no, pero mi vida está empezando a descubrir que está rodeada de gente muy, muy, muy rarita... ya sé que no todo el mundo es como Demian... pero la cosa está chunguísima.Te pido permiso, lector, para descansar durante unos días... me he planteado ir de excursión un fin de semana e intentar descansar de tanto ajetreo literario...Soy consciente que te resultará complicado entender mi situación próxima al desespero; también soy consciente que te debo una descripción de esa tal Isabel que es capaz de pasarse una noche enterita soñando que pela cebollas (con la de cosas interesantes que se pueden hacer o dejar de hacer por las noches) y después abrir su gran libro de interpretación de sueños... pero si no te importa, será otro día...Creo que por hoy ya es suficiente.Un abrazo lector, y muchas gracias por tu interés o desinterés.

10.04.2006

Demian

Ella es una persona, dejémoslo en especial, o quizá simplemente muy diferente. La reconocerás facilmente en cuanto abra la boca y ese magnífico chorro de voz sin entonación ni pausas que bordea el tono más agudo del pentagrama surja tal que fuente de Montjuich. Aún así, no la verás.... entonces iniciarás una pequeña incursión hacia su cubículo sombrío y sin luz y sin aires y te la encontrarás con esa carita de cordera degollada..... sí.... verás esa incomparable tez blanca bajo un mechón de pelo rubio al estilo "superabuela", sus ojos azules y esa boquita sin labios. Entonces te preguntarás internamente cómo es posible que de ese agujerito salga esa voz martilleante. La saludarás y ella se levantará muy amablemente. Ahí es cuando ya no sabrás dónde mirar. Verás su estilo.... único e irrepetible. Y te imaginarás cómo se levanta para vestirse así.... los jueves acostumbra a venir con un tapete de ganchillo por camisa -sí, sí, de esos que mi madre pone encima de la mesa del comedor- y con sus sostenes blanco de españa, una falda que le llega por encima de las rodillas rosa con topos blancos a lo "lolaílo" más cutre de Andalucía y sus zapatos blacos de tacón cuadrado tipo bailaor..... así es ella.... en este momento ya no sabrás qué decir ni qué hacer y decidirás respirar hondo.... gran y grave equivocación..... caerás al suelo cuando ese aroma tan rumano empiece a subir por tus fosas nasales..... entonces, antes de caer, me mirarás y te reirás.... Así es ella.....Los viernes, al regazo del atardecer, todo parece difente. ¿Todo? NO.... o quizá sí, ahora el aroma recrudece todo el edificio... Ay, los viernes....!!! Sí, es el día para aparecer con su carita de cordero degollado y ese vestido de una sola pieza de color azul electrico y esas sandalias con florecitas bordadas de color rosa.... sí, y esos ojitos llenos de lágrimas de cocodrilo..... Y claro, el viernes es el día ideal para abandonar su cubículo y venir justo delante de mi mesa para que pueda observarla mucho mejor y saber que es lo que jamás quiero tener -al menos a nivel físico-. ¿Y cuando abandone el despacho? ¿Dónde iré si mi sentido olfativo està inhabilitado? ¿Qué haré esta noche si no seré capaz ni de olerme a mi mismo? Por favor..... suerte que no abre esos labios.... Imagínese por un momento.... Los dos solos.... y ella me mira con ojos de pasión y coloca sus labios en posición lasciva..... se levanta unos centímetros la parte baja de su monárquico vestido comprado en las séptimas rebajas... y entonces yo..... opto por cerrar la puerta con llave y dejarla dentro para poder escuchar por última vez esa melodía que se alza por el pentagrama de la barbaridad.....Aaaahhhhhhh!!!!!!!!! El estrépito se reúne por un momento justo enfrente de mi mesa!!! Sí.... con esa suavidad tan del este ha aparecido justo delante de mi... se ha apoyado con suavidad y sencillez erótica y ha inclinado su delicado cuerpo de piel blanca del tipo oso polar el ángulo justo para poder enseñar su, dejémoslo en discreto o discretísimo e inapreciable, escote.... Entonces, mírandome con sus alienígenos ojos a conjunto con su vestido, ha abierto su pequeñísma boca para dejar escapar esos tonos agudos que a cualquier oído humano hacen estremecer.... "Mis preciosas orejas agredidas por tantos decibelios" he pensado en una décima de segundo... ¿Qué querrá?.... "¿Me puedes ayudar en una sugerencia?"... A cuadros, así se ha quedado mi capacidad de respuesta ante tal pregunta.... Aquí es cuando me he dado cuenta que me invadía un olor parecido a lo que nadie conoce y, rápidamente, me he encendido un cigarrillo para respirar algo que me recordase la normalidad de mi mundo.... ¿Y cómo ayudarla en una sugerencia?.... Quizá le podría sugerir... quizá no debería sugerir nada.... quizá lo ideal sería desaparecer... pero no, el menda lerenda ha soportado con nervios su pregunta, ha intentado recapacitar y traducir para poder entender la pregunta y le ha contestado.... "No, lo siento, precisamente soy la persona menos sugerente, pero te aconsejo que para cerrar las cajas donde estás poniendo los tomos utilices cinta aislante".¿Loco? No, simplemente ido........



Ya sé que la demora ha sido injustificable... ¿Recuerdas aquella canción: "Entre el cielo y el suelo hay algo...."? Sí, ella.... Te aseguro que la complejidad en su escala cromática a la hora de cubrir su perturbable cuerpo es, como mínimo, extremadamente inigualable... Y ayer lo demostró... y lo digo alargando la curva de ó hacia la tristeza.... ¿Cómo dibujarla? ¿Cómo osa aparecer con semejantes trapos? Ignoraré, porque creo, queridísimo lector, que ya la tienes visualizada, su fotografía física. Si no recuerdo mal, el primer día, haciendo un esfuerzo muy digno, intenté que la imaginaras.... Bueno, lo dicho. Apareció exactamente igual que Concha Velasco en sus películas de los años 60. Zapatitos de charol blancos con dos inimaginables tiritas de piel teñida de blanco, también, para sujetarle esas uñas mal pintadas de azul celeste. Falda de tela gruesa hasta media pierna.... ¿color? Sí, lo adivinaste... Rosa... Pero ahí no está lo peor... esa camisa.... esa camisa blanca con botones marrones (leíste bien, marrones como el tronco de un pino) y con unas manguitas de 5 centímetros (con los mismos botones), de esas que hacen volantes... ¿te la imaginas? Y claro, ahora te preguntarás o, quizás reflexionarás interiormente y te dirás que seguramente tenía una reunión.... No te engañes... todo es más sencillo... ayer, como cualquier otro día, su misión era empaquetar material en cajas de cartón... Quizás sea eso lo más incomprensible.... la verdad, es que no puedo quitarme de la cabeza su imagen. Creo que el sarpullido que me ha salido en el ojo derecho es de evitar mirarla y encontrármela en mi campo de visión. Cada día, al finalizar la jornada, de camino a casa (otro día te explicaré las odiseas que un trabajador pasa cuando utiliza los trenes para recorrer 38 quilómetros), intento mantener la rutina ferroviaria y abro el libro correspondiente para inmiscuirme entre sus historias y.... plaf!!!!!! Esa maldita imagen de Demian me asalta en cualquier momento.... Y no sólo en el tren... Noo.... También en cualquier otro lugar y en cualquier situación, y aquí imagínate la que más te guste... Es como una pesadilla atormentadora.... pero fíjate, se acercan las vacaciones y empiezo a tenerle cierto cariño... En fin.. quizá mañana continue....


Ya es mañana... y aquí estoy, lector... recapacitando sobre el cariño y otros menesteres. El cariño.... creo que erré al realizar esta sentencia. No es cariño... pero no sé exactamente como definir este sentimiento impropio de alguien como yo. Como sabes, mi debilidad es fijarme en los demás. Y claro, esta vez le ha tocado a ella la loteria. Pero recuerdo que no hace mucho tiempo, mientras paseaba por uno de esos interminables caminos polvorientos que rodean mi casa, me encontré con otro ser que también debe ser digno de tu conocimiento. Evidentemente era mujer, porque como sabes, y a pesar de que algún hombre se empeñe en lo contrario, a mi lo que me ponen son las mujeres. ¡Y cómo me ponen! No pienses que soy un salido, simplemente admito que soy capaz de pasarme una tarde enterita mirando tan espléndida creación divina y ser el hombre más feliz del mundo. No suelo ser demasiado exigente y no me suelo enamorar a menudo, pero reconozco haber soñado con, dejémoslo en 100.000 mujeres, a cuál más atractiva (ya se me ha vuelto a ir el santo al cielo, y es que cuando empiezo a divagar con estos temas me voy, lector, me voy a un mundo lejano... ¡Basta!). Lo dicho, que de lo que se trataba era de presentarte a un nuevo personaje que, como Demian, es imprescindible en mi vida. Fué una tarde primaveral. Ya sabes que a esas horas el ocaso es majestuoso y que ellas acostumbran a ir con sus camisetas de tirantes... Pues bien, yo estaba estirado (quítale el sufijo, estaba tirado a la bartola) en el mismo rincón de cada día realizando los ejercicios literarios rituales de cada día cuando apareció ella... De espalda.... y que espalda... sus cabellos castaños con pequeños tirabuzones de mechas rubias, esa piel morena brillante con unas sensuales gotitas de sudor donde se reflejaba el atardecer, ese pequeño culito (perdóname, pero es la mejor palabra que lo define)... y claro, en ese instante mi imaginación emprendió un feroz y veloz viaje hacia las hipótesis más optimistas para un soltero... no quieras saber hasta dónde llegué en décimas de segundo. Pero se dió media vuelta... y mi gozo en el pozo más absoluto y negruno... Esta vez, debido a mi posición, el repaso fué de abajo a arriba. Sus pies calzados con unas bambitas de esas modernas, sus delgadas piernas enormes, ese vientre plano hasta el cuello (te habrás dado cuenta, que obvio la descripción de sus pechos...), y esa carita, esa carita de esposa de porquis... sí, unos labios ínfimos, una piel de pueril, una nariz.... pero no, lo peor fué darme cuenta que... ¿y sus pestañas? Sí... hay mujeres con ojos azules, mujeres con orejas pequeñas, mujeres de todo tipo y condición... pero ¿mujeres sin pestañas?


Querido amigo (perdona por la confianza, lector), mi vida está llena de personajes raros, raros, raros... La tengo aquí delante.... Demian.... ¡Señor, no me abandones! Y ya puestos.... ¡no la abandones! ¿Por qué la dejas ir así? A tí lo que te pasa es que eres muy bromista, ¿verdad, Señor? Mira que tienes donde escojer (tú que eres omnipresente y todopoderoso y todo lo tienes y todo lo haces). ¡Joder! ¿Qué te costaría bajarte hasta un Zara y comprarle unos vestiditos? ¡NOOOO! Tú, dale que te pego... pero hoy te has pasado.... y un buen trecho.... ¿No te has dado cuenta que esas frutas que lleva en la minifalda son dignas de la primera dinastía egipcia? Y no lo digo, precisamente, por la belleza de las mismas, sino porque están caducadas desde hace más de 10000 años!!! ¡Pero si tú aún no sabías ni que ibas a existir! No pienso discutir contigo porque tengo todas las de perder, pero dime qué te costaría darle la virtud del gusto.... ¿qué te costaría? Y además, sabes perfectamente que la peligrosidad de su melena leónida al viento es máxima.... sabes que cuando se suelta el pelo y pasea por el pasillo va marcando con su fragancia el territorio.... ¡Joder, Señor! Mira, soy capaz de darte todo aquello que me pidas pero no me hagas sufrir de esta manera... tengo la piel llena de pequeños símbolos demoníacos parecidos a sarpullidos... las noches se hacen insoportables... la imagen de unos segundos llena las horas perdidas que dedico al descanso de cuerpo y mente... y, claro, así estoy por las mañanas... Además, y para más INRI (perdona, Señor, no es cachondeo) va y me vuelves a poner en bandeja la facultad de decidir si la miro o no la miro... Pues que sepas que si lo que quieres es ponerme a prueba, estoy dispuesto a aceptar el reto... Sí, sí, sí... No tengo miedo... bueno, un poco sí, pero muy, muy, muy poco.... Soy capaz de aislarme y avanzar hacia lo único que me importa... ¡Pónme a prueba! ¡Venga! Uno... dos y... tres!!!! ¿Lo ves? Ningún problema al respecto...