La chica de la vía 2
Ya ves lector... de nuevo me dirijo a ti con el respeto de siempre... pero esta vez me apetece hablarte de alguien especial. Especial, porque me planteó un reto y, claro, a veces uno no puede dejar pasar la oportunidad de interpretar los pensamientos y acumular el proceso imaginativo en una pocas palabras. Si recuerdas, la última vez que nos comunicamos te prometí que aparecerían personajes nuevos. Es necesario que conozcas estos pequeños detalles para entender que mi vida, a pesar de los pesares y del pasado, no es de color rumano. No, no lo es.Te presento a ella. Sí, de nuevo una mujer entre la inmensidad de mi pensamiento. No hace falta que te preguntes de nuevo el por qué, simplemente soy un hombre, maduro, con canas y solitario (a ratos alguien me hace compañía, pero eso lo dejaremos para otro día).Si te parece, te pongo en antecedentes. Como sabes, mi vida depende del tren. Pues la suya también. Hasta aquí nada nuevo. La mía va por la vía 1 y vuelve por la 2. La suya va por la vía 2 y vuelve por la 1. ¿Empezamos bien, verdad? Pero claro, como en cualquier historia donde aparece un tren, por ende y por poca creatividad, también aparece un andén con su estación. Pues bien, tampoco coinciden.El caso es que cierro los ojos y la veo. Soy capaz de imaginármela a las 7.35 de la mañana esperando el dichoso tren. Incluso soy capaz de imaginármela despertándose...Te propongo un juego: yo imagino y tú asientes o desmientes. De antemano te digo que no es como aquella muchacha de las pecas cuyo despertar se asemeja a la locura del disparate y cuyos sueños son capaces de ridiculizar cualquier teoría psicoanalítica. No, no es como aquella mujer capaz de ridiculizar a lo más ridículo cualquier mañana de cualquier día sin necesidad de ninguna excusa.Bueno, ahí voy....El despertador del móvil debe sonar a eso de las 6.50. Es la manera de poder medio dormir 10 minutos más tras pegarle un manotazo. Se despierta con esa media melena alborotada. Hay algo sorprendente... a esas horas dibuja una sonrisa por encima de la peca que tiene justo encima de la traquea. Suele dormir con un pijama de dos piezas y, a finales de septiembre, ya nota ese frío sano de las mañanas, por lo que seguro que se tapa con un ligera colcha de entretiempo. Cuando decide levantarse y poner fin al dilema matutino de cualquier ser humano, se gira hacia la derecha y se sienta en la cama. En ese momento es consciente que debe dirigirse hacia la ducha de rigor (el proceso higiénico, si te parece querido lector, lo ignoraré por respeto a la susodicha. Todavía no tengo la suficiente confianza como para hablar de ciertos aspectos personales). Tras la ducha reconfortante, unos buenos días, un café con leche y hacia la estación.Ya debe haber pasado una media hora, y el cuerpo empieza a ser lo que debe ser, un cuerpo en acción. A eso de las 7.35 debe subir al tren de cercanías. La mayoría de días, suele cerrar esos impresionantes (por hermosos y grandes) ojos marrones que tiran hacia un verde grisáceo gatuno, dependiendo de la intensidad de luz que se reflejen en ellos. Aunque dudo que los cierre para dormir. Estoy casi seguro que los cierra para inmiscuirse en eso que ella llama mundo interior. Es curioso lector... yo que soy un asiduo de las vías férreas te puedo asegurar que el mundo interior de los usuarios de éstas es, por lo menos, un mundo pensado. Y te lo digo con conocimiento de causa y efecto. En fin... continuo. Durante su reflexión matutina, cruza sus piernas (izquierda por encima de la derecha), abraza con extremada calidez su bolso y dibuja esa sonrisa que la gente espabilada sabe dibujar en cualquier circunstancia. Y te digo yo que ella, de espabilada tiene un rato largo. Si ha tenido suerte y se ha sentado al lado de la ventana, de vez en cuando abre sus gatunos ojos y hecha una ojeada rápida hacia el infinito. No sé, lector, qué te estarás imaginando exactamente, pero antes de continuar déjame decirte algo: Inocente... que no es lo mismo que inofensiva. Quizá con este adjetivo empieces a dibujarla en tus pensamientos.
Bueno lector, el caso es que ahora que tienes una leve imagen de la protagonista quiero hacerte una confesión.... a la chica de la vía 2 la conocí hace tres años...No te engaño...Fue en una pequeña playa escondida en su pequeño pueblo... un atardecer de julio... el cielo amelocotonado... una leve brisa bañaba su media melena humedeciéndola con la terquedad de la sal... su piel rebosaba un color aterciopelado bronceado con suavidad y destreza...Lucía un pequeño bikini de tonos marrones y posaba para el sol junto a un libro (si no recuerdo mal era “Preguntas al azar”, de Mario Benedetti) y junto a una pequeña libreta donde apuntaba esas reflexiones que hacen que el mundo interior de cualquier persona crezca... o se derrumbe...Y allí estaba yo... sentado con la vista perdida en el infinito... También yo estaba junto a un libro (recuerdo bien que era “Mañana en la batalla piensa en mi” de Javier Marías)...Lector.... me miró... la miré... me sonrió... la sonreí... se levantó... me levanté...Y fue en ese momento, en ese instante donde empezaba a surgir cierta situación propicia a cualquier historia, dejémosla en interesante, cuando apareció eso que la hace tan especial.... sí compañero, cuando uno se espera que le pregunten cómo se llama, dónde vive, qué hace, por qué está solo en un lugar como este o cualquier otra pregunta del estilo “voy a iniciar una conversación...”, sin venir a cuento, va y la dulce muchacha me pregunta si el viento tiene sombra....¡Lo que lees!!! ¿Qué si el viento tiene sombra? ¿Recuerdas cuándo te expliqué que Demian me preguntó si la podía ayudar con una sugerencia y en un segundo fui capaz de pensar una respuesta ingeniosa, encenderme un cigarrillo para no soportar su demoníaca olor corporal, evitar sus insinuaciones mostrándome su diminuto y poco apetitoso escote y, finalmente responderle que era la persona menos sugerente para poderla ayudar? ¿Recuerdas? ¡Pues peor!!!! Así me quedé ante tal pregunta...Y es que ella es así... no hay más (que no quiere decir en ningún momento, inteligentísimo lector, que no haya nada o haya poco). Le puedes decir buenos días y ella es capaz de contestarte algo así como que mis manos son de tu color pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco; le puedes decir que ayer fuiste a tomar una copa y ella te puede contestar que el Kit óptico inalámbrico que tiene en casa es una maravilla...¡Joder lector! Se me ha ido la cabeza y ha vuelto dando un rodeo y no me has dicho nada... ya sabes que, o me das un toque o la pelota de mi cabeza es capaz de dar más vueltas que las ruedas de un tren de cercanías....Si no recuerdo mal, me había quedado en que a eso de las 9 de la mañana entraba a trabajar... ¡Pues casi me dejo lo mejor! El trabajo... Es allí donde demuestra su capacidad inalcanzable y su eficacia... en él transcurre la mayor parte de un día cualquiera... y es en él donde la sorpresa toma su significado... Entre su cubículo repleto de papeles y el silencio que decora el espacio laboral aparece sus pasiones más ocultas... Es allí donde uno se da cuenta que se tiene que tener una habilidad especial para coger cualquier llamada a cualquiera de sus 10 compañeros... es allí donde su mundo interior (ese mundo interior tan pensado en los eternos y maquiavélicos viajes de ida y vuelta en un tren de cercanías) es capaz de surgir del espacio más inesperado y mostrarse en su grandilocuencia más prodigiosa en forma de obsesión... Sí, lector... si te digo que su convencimiento llega al punto de afirmar que Vic está al ladito de Puigcerdà, que tan sólo se tiene que cruzar la carretera de la “Serra del Montseny”, o si te digo que en Manlleu se dedican durante todo el año a cazar pajarillos para enseñarles a hacer “piu-piu”, que después los dejan ir para volverlos a cazar y hacer un concurso de pajarillos cantores al estilo Operación Triunfo... créetelo... pero la cosa va mucho más allá... especialmente cuando su compañera, la de los sueños con pecas, se anima y le sigue la corriente... Esta muchacha también tiene delito.... Otra que es capaz de cantar virtualmente el “Sarandonga-Sarandonga” o escribir cosas como “Sus vo a cortá er pescuezo si no me dejás trabajá” o describirse (y es textual, lector) como “Santa Isabel la Virgen (es un decir) de los porrazos”.Ya ves lector... que la cosa está muy chunga!!!! Que parece que no, pero mi vida está empezando a descubrir que está rodeada de gente muy, muy, muy rarita... ya sé que no todo el mundo es como Demian... pero la cosa está chunguísima.Te pido permiso, lector, para descansar durante unos días... me he planteado ir de excursión un fin de semana e intentar descansar de tanto ajetreo literario...Soy consciente que te resultará complicado entender mi situación próxima al desespero; también soy consciente que te debo una descripción de esa tal Isabel que es capaz de pasarse una noche enterita soñando que pela cebollas (con la de cosas interesantes que se pueden hacer o dejar de hacer por las noches) y después abrir su gran libro de interpretación de sueños... pero si no te importa, será otro día...Creo que por hoy ya es suficiente.Un abrazo lector, y muchas gracias por tu interés o desinterés.
Bueno lector, el caso es que ahora que tienes una leve imagen de la protagonista quiero hacerte una confesión.... a la chica de la vía 2 la conocí hace tres años...No te engaño...Fue en una pequeña playa escondida en su pequeño pueblo... un atardecer de julio... el cielo amelocotonado... una leve brisa bañaba su media melena humedeciéndola con la terquedad de la sal... su piel rebosaba un color aterciopelado bronceado con suavidad y destreza...Lucía un pequeño bikini de tonos marrones y posaba para el sol junto a un libro (si no recuerdo mal era “Preguntas al azar”, de Mario Benedetti) y junto a una pequeña libreta donde apuntaba esas reflexiones que hacen que el mundo interior de cualquier persona crezca... o se derrumbe...Y allí estaba yo... sentado con la vista perdida en el infinito... También yo estaba junto a un libro (recuerdo bien que era “Mañana en la batalla piensa en mi” de Javier Marías)...Lector.... me miró... la miré... me sonrió... la sonreí... se levantó... me levanté...Y fue en ese momento, en ese instante donde empezaba a surgir cierta situación propicia a cualquier historia, dejémosla en interesante, cuando apareció eso que la hace tan especial.... sí compañero, cuando uno se espera que le pregunten cómo se llama, dónde vive, qué hace, por qué está solo en un lugar como este o cualquier otra pregunta del estilo “voy a iniciar una conversación...”, sin venir a cuento, va y la dulce muchacha me pregunta si el viento tiene sombra....¡Lo que lees!!! ¿Qué si el viento tiene sombra? ¿Recuerdas cuándo te expliqué que Demian me preguntó si la podía ayudar con una sugerencia y en un segundo fui capaz de pensar una respuesta ingeniosa, encenderme un cigarrillo para no soportar su demoníaca olor corporal, evitar sus insinuaciones mostrándome su diminuto y poco apetitoso escote y, finalmente responderle que era la persona menos sugerente para poderla ayudar? ¿Recuerdas? ¡Pues peor!!!! Así me quedé ante tal pregunta...Y es que ella es así... no hay más (que no quiere decir en ningún momento, inteligentísimo lector, que no haya nada o haya poco). Le puedes decir buenos días y ella es capaz de contestarte algo así como que mis manos son de tu color pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco; le puedes decir que ayer fuiste a tomar una copa y ella te puede contestar que el Kit óptico inalámbrico que tiene en casa es una maravilla...¡Joder lector! Se me ha ido la cabeza y ha vuelto dando un rodeo y no me has dicho nada... ya sabes que, o me das un toque o la pelota de mi cabeza es capaz de dar más vueltas que las ruedas de un tren de cercanías....Si no recuerdo mal, me había quedado en que a eso de las 9 de la mañana entraba a trabajar... ¡Pues casi me dejo lo mejor! El trabajo... Es allí donde demuestra su capacidad inalcanzable y su eficacia... en él transcurre la mayor parte de un día cualquiera... y es en él donde la sorpresa toma su significado... Entre su cubículo repleto de papeles y el silencio que decora el espacio laboral aparece sus pasiones más ocultas... Es allí donde uno se da cuenta que se tiene que tener una habilidad especial para coger cualquier llamada a cualquiera de sus 10 compañeros... es allí donde su mundo interior (ese mundo interior tan pensado en los eternos y maquiavélicos viajes de ida y vuelta en un tren de cercanías) es capaz de surgir del espacio más inesperado y mostrarse en su grandilocuencia más prodigiosa en forma de obsesión... Sí, lector... si te digo que su convencimiento llega al punto de afirmar que Vic está al ladito de Puigcerdà, que tan sólo se tiene que cruzar la carretera de la “Serra del Montseny”, o si te digo que en Manlleu se dedican durante todo el año a cazar pajarillos para enseñarles a hacer “piu-piu”, que después los dejan ir para volverlos a cazar y hacer un concurso de pajarillos cantores al estilo Operación Triunfo... créetelo... pero la cosa va mucho más allá... especialmente cuando su compañera, la de los sueños con pecas, se anima y le sigue la corriente... Esta muchacha también tiene delito.... Otra que es capaz de cantar virtualmente el “Sarandonga-Sarandonga” o escribir cosas como “Sus vo a cortá er pescuezo si no me dejás trabajá” o describirse (y es textual, lector) como “Santa Isabel la Virgen (es un decir) de los porrazos”.Ya ves lector... que la cosa está muy chunga!!!! Que parece que no, pero mi vida está empezando a descubrir que está rodeada de gente muy, muy, muy rarita... ya sé que no todo el mundo es como Demian... pero la cosa está chunguísima.Te pido permiso, lector, para descansar durante unos días... me he planteado ir de excursión un fin de semana e intentar descansar de tanto ajetreo literario...Soy consciente que te resultará complicado entender mi situación próxima al desespero; también soy consciente que te debo una descripción de esa tal Isabel que es capaz de pasarse una noche enterita soñando que pela cebollas (con la de cosas interesantes que se pueden hacer o dejar de hacer por las noches) y después abrir su gran libro de interpretación de sueños... pero si no te importa, será otro día...Creo que por hoy ya es suficiente.Un abrazo lector, y muchas gracias por tu interés o desinterés.

1 Comments:
Me he imaginado a esta chica con tu relato, en mi imaginación tiene un rostro, no sé porque pero la veo muy hermosa, con mirada profunda y poquito triste,soñadora además.
Excelente!
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Angela Guichardo, at 5:04 PM
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