Isabel
Otra vez aquí, lector.Llegó el gran momento de hablarte de ella. Y ella no es otra cualquiera, no... ella es ELLA en mayúsculas. Ella es lo que ha dado sentido a los últimos meses de mi desdichada y poco agraciada vida. Ella es la oportunidad de decirte todo aquello que mi capacidad onírica en su juicio inconsciente no es capaz de comunicarme (ya sabes, lector, que empiezo a chochear y que el tema comunicativo a nivel interno está jodido). No creas que la tarea que ahora me propongo realizar es fácil. No menosprecies su capacidad de complejidad. Si lo haces, estás muerto, y quién avisa no es traidor (quizá sea un poco chivato, pero traidor, no!).Ya la conoces... bueno, conocer, entendiendo el verbo como tal, pues no... pero has oído hablar de ella: “Santa Isabel la Virgen (es un decir) de los porrazos”. ¿Te empiezas a situar?Sí, amigo... llegó su hora, y con ella, el ejercicio de dominar los impulsos ocultos de mi relación con ella. Es una relación especial... voy a ir poco a poco para no dañar tu capacidad de absorber todos los elementos que hacen de cada personaje de esta pequeña historia un ente singular y especial (y con ello no quiero hacer ascos tu capacidad intelectual, Dios me libre, tan sólo pretendo facilitarte la tarea imaginativa).El embrollo empieza en el instante de intentar advertirte cómo son sus eternos ojos. Sin ninguna duda es el espacio que se acerca más al concepto de belleza que jamás he podido observar. Ya sabes, querido lector, que mi afición por la iglesia católica, apostólica y romana es bastante mísera (ahora te preguntarás que coño tiene que ver la iglesia con sus ojos, ¿verdad?). Pues bien, no sé si te has fijado alguna vez en los ojos de Wojtyla... son la paz que soñó el amigo Picasso. Los ojos de la susodicha son la misma paz, pero con pecas... son simplemente el reflejo de la densidad de su corazón. Porque a pesar de sus muchas locuras (que dentro de un rato descubrirás), es ese artilugio de ingeniería sentimental el que los hace más bellos. Si te digo que tienen el perfil y el color de la Bretaña francesa en un atardecer de octubre de 1435, posiblemente no se ajuste todavía a la realidad. Es complicado intentar definir el perfil y el color de unos ojos que sorprenden entre el verde matutino del horizonte marino y el azul eterno de la perspectiva celeste.A veces, la sueño riendo, porque cuando sonríe el mundo se detiene para admirarla.Si algo la distingue físicamente de cualquier otra mujer que ha rondado o ha intentado rondar por la periferia de mi, últimamente, agitada vida... son sus irrepetibles y apetecibles pecas. Son sencillamente dulces... y el complemento ideal para unos labios que invitan al desenfreno de la ternura. Sí lector, esos labios dibujan las sombras del silencio, esos labios son capaces de reducir los versos más sensibles del poeta en la simpleza más absoluta en cualquier escenario. Y claro, tras esos labios indescriptiblemente tiernos, se asoma el borde de su cara, estrecha y alargada, para saciar los deseos de la naturaleza.A ello se le une un cuerpo extremadamente sensible... hoy es preciosa y mañana, posiblemente lo sea más. Seguramente no destacaría por su altura, aunque si fueras capaz de medir sus dedos te sorprenderías. Cada uno de ellos es algo así como el aroma de un rosal: fino, tierno y suave.Ya ves lector, parece que esté tocando el cielo y que ella se asemeje a un ángel caprichoso en busca de una nube que la lleve hasta el infinito más cercano.Pero no todo es lo que parece... no... jamás pongas en duda que cualquier mujer que se acerque a mi es capaz de sorprender a la sorpresa. Tras su aspecto sublime aparece su punto más febril.Ella es algo así como un huracán de sensaciones aparentemente extrañas. Acostumbro a imaginarla paseando por las Ramblas, y, sin saber por qué, me la imagino siempre con pantalones negros, un top blanco levemente ajustado a su asombroso cuerpo y una camisa, también blanca, a modo de levita. La imagino paseando con su fiel sonrisa halagadora, animando a los escaparates deshumanizados por los maniquíes. Y claro, en mis imaginaciones tropiezo en su regazo... Aunque si tengo que sincerarme contigo, que de eso se trata, a ésta, como a las otras mujeres que ya te he presentado a lo largo de esta bitácora, le rodea un mundo interior que descubre la solidez de una locura presumiblemente envidiable por el resto de humanos que gozamos de la inmediatez de las cosas.Como sabes, lector, hace años descubrí que a menudo el silencio es la palabra más sincera, y aplico mi máxima en el ejercicio diario de la observación. Y claro, a ella, desde el día que la vi en aquel rincón con su camisa azul y medio sonriendo a la pantalla del ordenador, no le he quitado el ojo de encima. Tuve una sensación extraña al descubrir esas orejas dignas de los Diminutos. Y es que hay gente que proclama que los ojos son el espejo del alma, pero yo soy de los que defenderán hasta la muerte que las orejas son el espejo y el alma. El primer día que me miró obtuve la recompensa a mis desperdiciadas horas esperando esa tenue y acaramelada mirada. Aquel día me dije: “Muchacho, vete a otro lugar”.Pero lo que yo te quería explicar era el tema del mundo interior. ¿Has pensado alguna vez que se esconde tras un ser humano capaz de hacer partirse de risa a las piedras más duras del camino? Su mundo... se esconde su mundo, ese mundo al que es difícil acceder sin más... o te dan permiso o te lo imaginas... y claro, ¿qué hice yo?... evidentemente, imaginármelo... ¿Te apetece conocerlo? Lo primero que pensé es en la fortuna que tienen aquellos que comparten sus más valiosas horas, aquellas que pasa con la gente que quiere. Lo segundo que pensé fue en qué pasará por la mente de una mujer que desprende optimismo sin hablar el día que, por ente o por ende, su fuero interior no esté demasiado animado. Lo tercero que pensé mejor no te lo cuento... te puedo decir que fue hasta cierto punto agradable y te puedo afirmar que fue hasta cierto punto desconcertante.Joder lector, me pierdo constantemente en palabras sin sentido... esta mujer es capaz de desarmarme en mi mejor terreno... me estoy quedando sin palabras y mis míticas idas y venidas de olla parece que han perdido el billete de ida y vuelta. ¡No soy capaz de devolverle la alegría ni expresándola en el ejercicio literario! ¡Maldita Cocolisa!A lo que iba... está como una auténtica y genuina cabra. Y lo digo sin signos admirativos, por lo que, consiguientemente, es simple y llanamente una afirmación sin sentido figurado... sólo le falta hacer béééééé!!!!!! Jamás lograrías imaginar qué tiene en su cocina, junto a la nevera repleta de “tuper wares” de mamá con garbanzos, berenjenas rellenas, bacalao a la guipuzcoana, sus tacitas para la leche con chocolate, sus platos y vasos de diseño italiano, su microondas para los tuper... ¿te lo imaginas? Un libro. Ahora pensarás que te estoy tratando de gilipollas, pero no.... ¿sabes que libro? “La interpretación de los sueños”. ¿Y para qué? Para empezar el día con buen pie (es un decir, ya te dije que ella se llama a sí misma Santa Isabel la virgen (es un decir) de los porrazos”).Te lo voy a poner en bandeja.. te diría que cierres los ojos para imaginártela, pero claro, si los cierras no puedes leer, por lo que mejor mantenlos abierto, ok? Ya sabes de su belleza... pues a las siete de la mañana aparece por el mundo con sus pelos revueltos, sus ojos sin lentillas y con la conciencia todavía en sus sueños... su viaje por el pasillo a oscuras es digno de la mejor de las aventuras de Ulises... y su entrada en la ducha es de las que se merecen el aplauso del tercer bis en cualquier concierto de Silvio... y a pesar de la ducha matutina, es capaz, pues su conciencia sigue dormida, de ir hasta la cocina, prepararse un café con leche y buscar en su libro qué querrá decir su sueño rutinario... pongamos, por ejemplo, el último... ayer soñó que pelaba cebollas... así es ella... pelando cebollas toda una noche... ¿significado? Yo creo que está un poco para allá... Pero esto no es nada... sería bueno que cuando la veas le preguntes por sus aventuras viajeras en los Ferrocarriles... ¿tú te ves capaz de dormir en un trayecto de 13 minutos rodeado de cientos de personas y ser capaz de hacer que tu cabeza se mueva al ritmo del tren? Complicado, ¿verdad? Y mucho más complicado después de haber soñado toda la noche con cebollas, ¿verdad? Pues ella sí, y a mucha honra!!!Aunque claro... esto no es nada... es raro el día que no se marca un concierto virtual vía correo electrónico... con su arte tremendamente aflamencado es capaz de cantarte una canción del estilo “verde que te quiero verde” y quedarse tan tranquila... sí, lector, tan tranquila... ¡Ponte en mi situación! Concentrado en mi labor profesional, intentando conseguir los objetivos marcados por Schreck (otro día te explicaré el tema Schreck, aunque este sí será complicado), cuando de golpe aparece por la pantalla de mi ordenador su correo... y al ver el remitente la carcajada empieza a surgir y al finalizar el mensaje las lágrimas se apoderan de mi. ¿Qué pensarán mis compañeros? La llamo y... ella como si nada... ¡Olé!Ya ves, Isabel, mi Isabel... ella es la culpable de que mi sonrisa haya vuelto de un viaje de más de 3 años por las tinieblas más depresivas... ella es la culpable de que mis pensamientos más optimistas hayan surgido y luchen día a día contra el cementerio de la depresión... ella es la culpable de que mis sentimientos más olvidados hayan respondido al estímulo de la felicidad... ella es la culpable que mis pretextos más ingeniosamente pensados se hayan derrumbado...Sí, amigo lector, ella es indefinible... y esto es un halago viniendo de mi...Si te parece, te dejo unas páginas en blanco y hazme todo tipo de preguntas sobre ella... me veo capaz de contestarlas, pero hoy no....

2 Comments:
Caram, quina descoberta, aquest no l'havia llegit, i m'ha encantat. On ha anat a parar aquesta esbojarrada i encantadora noia?
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Charleeze, at 9:58 PM
me encanto tu escrito
@_@
y tus palabras llenas de poesia y cargadas de sentimientos que me hacen pensar en un tul blanco colgando de una ventana en un alto edificio, con la ciudad de fondo.
No puedo evitar q miles de imagenes se apoderen de mi mente imaginando todo.
Mi blog es de otro estilo, es de un humor extraño, infantil e imbecil.
Si quieres puedes verlo pero no te lo recomiendo.
@_@ Cuando tenga mas tiempo leere otros textos tuyos. Me gustó mucho tu estilo narrativo.
Saludos
Adieu!
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Kathrina Blanko, at 1:45 AM
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