Demian
Ella es una persona, dejémoslo en especial, o quizá simplemente muy diferente. La reconocerás facilmente en cuanto abra la boca y ese magnífico chorro de voz sin entonación ni pausas que bordea el tono más agudo del pentagrama surja tal que fuente de Montjuich. Aún así, no la verás.... entonces iniciarás una pequeña incursión hacia su cubículo sombrío y sin luz y sin aires y te la encontrarás con esa carita de cordera degollada..... sí.... verás esa incomparable tez blanca bajo un mechón de pelo rubio al estilo "superabuela", sus ojos azules y esa boquita sin labios. Entonces te preguntarás internamente cómo es posible que de ese agujerito salga esa voz martilleante. La saludarás y ella se levantará muy amablemente. Ahí es cuando ya no sabrás dónde mirar. Verás su estilo.... único e irrepetible. Y te imaginarás cómo se levanta para vestirse así.... los jueves acostumbra a venir con un tapete de ganchillo por camisa -sí, sí, de esos que mi madre pone encima de la mesa del comedor- y con sus sostenes blanco de españa, una falda que le llega por encima de las rodillas rosa con topos blancos a lo "lolaílo" más cutre de Andalucía y sus zapatos blacos de tacón cuadrado tipo bailaor..... así es ella.... en este momento ya no sabrás qué decir ni qué hacer y decidirás respirar hondo.... gran y grave equivocación..... caerás al suelo cuando ese aroma tan rumano empiece a subir por tus fosas nasales..... entonces, antes de caer, me mirarás y te reirás.... Así es ella.....Los viernes, al regazo del atardecer, todo parece difente. ¿Todo? NO.... o quizá sí, ahora el aroma recrudece todo el edificio... Ay, los viernes....!!! Sí, es el día para aparecer con su carita de cordero degollado y ese vestido de una sola pieza de color azul electrico y esas sandalias con florecitas bordadas de color rosa.... sí, y esos ojitos llenos de lágrimas de cocodrilo..... Y claro, el viernes es el día ideal para abandonar su cubículo y venir justo delante de mi mesa para que pueda observarla mucho mejor y saber que es lo que jamás quiero tener -al menos a nivel físico-. ¿Y cuando abandone el despacho? ¿Dónde iré si mi sentido olfativo està inhabilitado? ¿Qué haré esta noche si no seré capaz ni de olerme a mi mismo? Por favor..... suerte que no abre esos labios.... Imagínese por un momento.... Los dos solos.... y ella me mira con ojos de pasión y coloca sus labios en posición lasciva..... se levanta unos centímetros la parte baja de su monárquico vestido comprado en las séptimas rebajas... y entonces yo..... opto por cerrar la puerta con llave y dejarla dentro para poder escuchar por última vez esa melodía que se alza por el pentagrama de la barbaridad.....Aaaahhhhhhh!!!!!!!!! El estrépito se reúne por un momento justo enfrente de mi mesa!!! Sí.... con esa suavidad tan del este ha aparecido justo delante de mi... se ha apoyado con suavidad y sencillez erótica y ha inclinado su delicado cuerpo de piel blanca del tipo oso polar el ángulo justo para poder enseñar su, dejémoslo en discreto o discretísimo e inapreciable, escote.... Entonces, mírandome con sus alienígenos ojos a conjunto con su vestido, ha abierto su pequeñísma boca para dejar escapar esos tonos agudos que a cualquier oído humano hacen estremecer.... "Mis preciosas orejas agredidas por tantos decibelios" he pensado en una décima de segundo... ¿Qué querrá?.... "¿Me puedes ayudar en una sugerencia?"... A cuadros, así se ha quedado mi capacidad de respuesta ante tal pregunta.... Aquí es cuando me he dado cuenta que me invadía un olor parecido a lo que nadie conoce y, rápidamente, me he encendido un cigarrillo para respirar algo que me recordase la normalidad de mi mundo.... ¿Y cómo ayudarla en una sugerencia?.... Quizá le podría sugerir... quizá no debería sugerir nada.... quizá lo ideal sería desaparecer... pero no, el menda lerenda ha soportado con nervios su pregunta, ha intentado recapacitar y traducir para poder entender la pregunta y le ha contestado.... "No, lo siento, precisamente soy la persona menos sugerente, pero te aconsejo que para cerrar las cajas donde estás poniendo los tomos utilices cinta aislante".¿Loco? No, simplemente ido........
Ya sé que la demora ha sido injustificable... ¿Recuerdas aquella canción: "Entre el cielo y el suelo hay algo...."? Sí, ella.... Te aseguro que la complejidad en su escala cromática a la hora de cubrir su perturbable cuerpo es, como mínimo, extremadamente inigualable... Y ayer lo demostró... y lo digo alargando la curva de ó hacia la tristeza.... ¿Cómo dibujarla? ¿Cómo osa aparecer con semejantes trapos? Ignoraré, porque creo, queridísimo lector, que ya la tienes visualizada, su fotografía física. Si no recuerdo mal, el primer día, haciendo un esfuerzo muy digno, intenté que la imaginaras.... Bueno, lo dicho. Apareció exactamente igual que Concha Velasco en sus películas de los años 60. Zapatitos de charol blancos con dos inimaginables tiritas de piel teñida de blanco, también, para sujetarle esas uñas mal pintadas de azul celeste. Falda de tela gruesa hasta media pierna.... ¿color? Sí, lo adivinaste... Rosa... Pero ahí no está lo peor... esa camisa.... esa camisa blanca con botones marrones (leíste bien, marrones como el tronco de un pino) y con unas manguitas de 5 centímetros (con los mismos botones), de esas que hacen volantes... ¿te la imaginas? Y claro, ahora te preguntarás o, quizás reflexionarás interiormente y te dirás que seguramente tenía una reunión.... No te engañes... todo es más sencillo... ayer, como cualquier otro día, su misión era empaquetar material en cajas de cartón... Quizás sea eso lo más incomprensible.... la verdad, es que no puedo quitarme de la cabeza su imagen. Creo que el sarpullido que me ha salido en el ojo derecho es de evitar mirarla y encontrármela en mi campo de visión. Cada día, al finalizar la jornada, de camino a casa (otro día te explicaré las odiseas que un trabajador pasa cuando utiliza los trenes para recorrer 38 quilómetros), intento mantener la rutina ferroviaria y abro el libro correspondiente para inmiscuirme entre sus historias y.... plaf!!!!!! Esa maldita imagen de Demian me asalta en cualquier momento.... Y no sólo en el tren... Noo.... También en cualquier otro lugar y en cualquier situación, y aquí imagínate la que más te guste... Es como una pesadilla atormentadora.... pero fíjate, se acercan las vacaciones y empiezo a tenerle cierto cariño... En fin.. quizá mañana continue....
Ya es mañana... y aquí estoy, lector... recapacitando sobre el cariño y otros menesteres. El cariño.... creo que erré al realizar esta sentencia. No es cariño... pero no sé exactamente como definir este sentimiento impropio de alguien como yo. Como sabes, mi debilidad es fijarme en los demás. Y claro, esta vez le ha tocado a ella la loteria. Pero recuerdo que no hace mucho tiempo, mientras paseaba por uno de esos interminables caminos polvorientos que rodean mi casa, me encontré con otro ser que también debe ser digno de tu conocimiento. Evidentemente era mujer, porque como sabes, y a pesar de que algún hombre se empeñe en lo contrario, a mi lo que me ponen son las mujeres. ¡Y cómo me ponen! No pienses que soy un salido, simplemente admito que soy capaz de pasarme una tarde enterita mirando tan espléndida creación divina y ser el hombre más feliz del mundo. No suelo ser demasiado exigente y no me suelo enamorar a menudo, pero reconozco haber soñado con, dejémoslo en 100.000 mujeres, a cuál más atractiva (ya se me ha vuelto a ir el santo al cielo, y es que cuando empiezo a divagar con estos temas me voy, lector, me voy a un mundo lejano... ¡Basta!). Lo dicho, que de lo que se trataba era de presentarte a un nuevo personaje que, como Demian, es imprescindible en mi vida. Fué una tarde primaveral. Ya sabes que a esas horas el ocaso es majestuoso y que ellas acostumbran a ir con sus camisetas de tirantes... Pues bien, yo estaba estirado (quítale el sufijo, estaba tirado a la bartola) en el mismo rincón de cada día realizando los ejercicios literarios rituales de cada día cuando apareció ella... De espalda.... y que espalda... sus cabellos castaños con pequeños tirabuzones de mechas rubias, esa piel morena brillante con unas sensuales gotitas de sudor donde se reflejaba el atardecer, ese pequeño culito (perdóname, pero es la mejor palabra que lo define)... y claro, en ese instante mi imaginación emprendió un feroz y veloz viaje hacia las hipótesis más optimistas para un soltero... no quieras saber hasta dónde llegué en décimas de segundo. Pero se dió media vuelta... y mi gozo en el pozo más absoluto y negruno... Esta vez, debido a mi posición, el repaso fué de abajo a arriba. Sus pies calzados con unas bambitas de esas modernas, sus delgadas piernas enormes, ese vientre plano hasta el cuello (te habrás dado cuenta, que obvio la descripción de sus pechos...), y esa carita, esa carita de esposa de porquis... sí, unos labios ínfimos, una piel de pueril, una nariz.... pero no, lo peor fué darme cuenta que... ¿y sus pestañas? Sí... hay mujeres con ojos azules, mujeres con orejas pequeñas, mujeres de todo tipo y condición... pero ¿mujeres sin pestañas?
Querido amigo (perdona por la confianza, lector), mi vida está llena de personajes raros, raros, raros... La tengo aquí delante.... Demian.... ¡Señor, no me abandones! Y ya puestos.... ¡no la abandones! ¿Por qué la dejas ir así? A tí lo que te pasa es que eres muy bromista, ¿verdad, Señor? Mira que tienes donde escojer (tú que eres omnipresente y todopoderoso y todo lo tienes y todo lo haces). ¡Joder! ¿Qué te costaría bajarte hasta un Zara y comprarle unos vestiditos? ¡NOOOO! Tú, dale que te pego... pero hoy te has pasado.... y un buen trecho.... ¿No te has dado cuenta que esas frutas que lleva en la minifalda son dignas de la primera dinastía egipcia? Y no lo digo, precisamente, por la belleza de las mismas, sino porque están caducadas desde hace más de 10000 años!!! ¡Pero si tú aún no sabías ni que ibas a existir! No pienso discutir contigo porque tengo todas las de perder, pero dime qué te costaría darle la virtud del gusto.... ¿qué te costaría? Y además, sabes perfectamente que la peligrosidad de su melena leónida al viento es máxima.... sabes que cuando se suelta el pelo y pasea por el pasillo va marcando con su fragancia el territorio.... ¡Joder, Señor! Mira, soy capaz de darte todo aquello que me pidas pero no me hagas sufrir de esta manera... tengo la piel llena de pequeños símbolos demoníacos parecidos a sarpullidos... las noches se hacen insoportables... la imagen de unos segundos llena las horas perdidas que dedico al descanso de cuerpo y mente... y, claro, así estoy por las mañanas... Además, y para más INRI (perdona, Señor, no es cachondeo) va y me vuelves a poner en bandeja la facultad de decidir si la miro o no la miro... Pues que sepas que si lo que quieres es ponerme a prueba, estoy dispuesto a aceptar el reto... Sí, sí, sí... No tengo miedo... bueno, un poco sí, pero muy, muy, muy poco.... Soy capaz de aislarme y avanzar hacia lo único que me importa... ¡Pónme a prueba! ¡Venga! Uno... dos y... tres!!!! ¿Lo ves? Ningún problema al respecto...
Ya sé que la demora ha sido injustificable... ¿Recuerdas aquella canción: "Entre el cielo y el suelo hay algo...."? Sí, ella.... Te aseguro que la complejidad en su escala cromática a la hora de cubrir su perturbable cuerpo es, como mínimo, extremadamente inigualable... Y ayer lo demostró... y lo digo alargando la curva de ó hacia la tristeza.... ¿Cómo dibujarla? ¿Cómo osa aparecer con semejantes trapos? Ignoraré, porque creo, queridísimo lector, que ya la tienes visualizada, su fotografía física. Si no recuerdo mal, el primer día, haciendo un esfuerzo muy digno, intenté que la imaginaras.... Bueno, lo dicho. Apareció exactamente igual que Concha Velasco en sus películas de los años 60. Zapatitos de charol blancos con dos inimaginables tiritas de piel teñida de blanco, también, para sujetarle esas uñas mal pintadas de azul celeste. Falda de tela gruesa hasta media pierna.... ¿color? Sí, lo adivinaste... Rosa... Pero ahí no está lo peor... esa camisa.... esa camisa blanca con botones marrones (leíste bien, marrones como el tronco de un pino) y con unas manguitas de 5 centímetros (con los mismos botones), de esas que hacen volantes... ¿te la imaginas? Y claro, ahora te preguntarás o, quizás reflexionarás interiormente y te dirás que seguramente tenía una reunión.... No te engañes... todo es más sencillo... ayer, como cualquier otro día, su misión era empaquetar material en cajas de cartón... Quizás sea eso lo más incomprensible.... la verdad, es que no puedo quitarme de la cabeza su imagen. Creo que el sarpullido que me ha salido en el ojo derecho es de evitar mirarla y encontrármela en mi campo de visión. Cada día, al finalizar la jornada, de camino a casa (otro día te explicaré las odiseas que un trabajador pasa cuando utiliza los trenes para recorrer 38 quilómetros), intento mantener la rutina ferroviaria y abro el libro correspondiente para inmiscuirme entre sus historias y.... plaf!!!!!! Esa maldita imagen de Demian me asalta en cualquier momento.... Y no sólo en el tren... Noo.... También en cualquier otro lugar y en cualquier situación, y aquí imagínate la que más te guste... Es como una pesadilla atormentadora.... pero fíjate, se acercan las vacaciones y empiezo a tenerle cierto cariño... En fin.. quizá mañana continue....
Ya es mañana... y aquí estoy, lector... recapacitando sobre el cariño y otros menesteres. El cariño.... creo que erré al realizar esta sentencia. No es cariño... pero no sé exactamente como definir este sentimiento impropio de alguien como yo. Como sabes, mi debilidad es fijarme en los demás. Y claro, esta vez le ha tocado a ella la loteria. Pero recuerdo que no hace mucho tiempo, mientras paseaba por uno de esos interminables caminos polvorientos que rodean mi casa, me encontré con otro ser que también debe ser digno de tu conocimiento. Evidentemente era mujer, porque como sabes, y a pesar de que algún hombre se empeñe en lo contrario, a mi lo que me ponen son las mujeres. ¡Y cómo me ponen! No pienses que soy un salido, simplemente admito que soy capaz de pasarme una tarde enterita mirando tan espléndida creación divina y ser el hombre más feliz del mundo. No suelo ser demasiado exigente y no me suelo enamorar a menudo, pero reconozco haber soñado con, dejémoslo en 100.000 mujeres, a cuál más atractiva (ya se me ha vuelto a ir el santo al cielo, y es que cuando empiezo a divagar con estos temas me voy, lector, me voy a un mundo lejano... ¡Basta!). Lo dicho, que de lo que se trataba era de presentarte a un nuevo personaje que, como Demian, es imprescindible en mi vida. Fué una tarde primaveral. Ya sabes que a esas horas el ocaso es majestuoso y que ellas acostumbran a ir con sus camisetas de tirantes... Pues bien, yo estaba estirado (quítale el sufijo, estaba tirado a la bartola) en el mismo rincón de cada día realizando los ejercicios literarios rituales de cada día cuando apareció ella... De espalda.... y que espalda... sus cabellos castaños con pequeños tirabuzones de mechas rubias, esa piel morena brillante con unas sensuales gotitas de sudor donde se reflejaba el atardecer, ese pequeño culito (perdóname, pero es la mejor palabra que lo define)... y claro, en ese instante mi imaginación emprendió un feroz y veloz viaje hacia las hipótesis más optimistas para un soltero... no quieras saber hasta dónde llegué en décimas de segundo. Pero se dió media vuelta... y mi gozo en el pozo más absoluto y negruno... Esta vez, debido a mi posición, el repaso fué de abajo a arriba. Sus pies calzados con unas bambitas de esas modernas, sus delgadas piernas enormes, ese vientre plano hasta el cuello (te habrás dado cuenta, que obvio la descripción de sus pechos...), y esa carita, esa carita de esposa de porquis... sí, unos labios ínfimos, una piel de pueril, una nariz.... pero no, lo peor fué darme cuenta que... ¿y sus pestañas? Sí... hay mujeres con ojos azules, mujeres con orejas pequeñas, mujeres de todo tipo y condición... pero ¿mujeres sin pestañas?
Querido amigo (perdona por la confianza, lector), mi vida está llena de personajes raros, raros, raros... La tengo aquí delante.... Demian.... ¡Señor, no me abandones! Y ya puestos.... ¡no la abandones! ¿Por qué la dejas ir así? A tí lo que te pasa es que eres muy bromista, ¿verdad, Señor? Mira que tienes donde escojer (tú que eres omnipresente y todopoderoso y todo lo tienes y todo lo haces). ¡Joder! ¿Qué te costaría bajarte hasta un Zara y comprarle unos vestiditos? ¡NOOOO! Tú, dale que te pego... pero hoy te has pasado.... y un buen trecho.... ¿No te has dado cuenta que esas frutas que lleva en la minifalda son dignas de la primera dinastía egipcia? Y no lo digo, precisamente, por la belleza de las mismas, sino porque están caducadas desde hace más de 10000 años!!! ¡Pero si tú aún no sabías ni que ibas a existir! No pienso discutir contigo porque tengo todas las de perder, pero dime qué te costaría darle la virtud del gusto.... ¿qué te costaría? Y además, sabes perfectamente que la peligrosidad de su melena leónida al viento es máxima.... sabes que cuando se suelta el pelo y pasea por el pasillo va marcando con su fragancia el territorio.... ¡Joder, Señor! Mira, soy capaz de darte todo aquello que me pidas pero no me hagas sufrir de esta manera... tengo la piel llena de pequeños símbolos demoníacos parecidos a sarpullidos... las noches se hacen insoportables... la imagen de unos segundos llena las horas perdidas que dedico al descanso de cuerpo y mente... y, claro, así estoy por las mañanas... Además, y para más INRI (perdona, Señor, no es cachondeo) va y me vuelves a poner en bandeja la facultad de decidir si la miro o no la miro... Pues que sepas que si lo que quieres es ponerme a prueba, estoy dispuesto a aceptar el reto... Sí, sí, sí... No tengo miedo... bueno, un poco sí, pero muy, muy, muy poco.... Soy capaz de aislarme y avanzar hacia lo único que me importa... ¡Pónme a prueba! ¡Venga! Uno... dos y... tres!!!! ¿Lo ves? Ningún problema al respecto...

1 Comments:
Que risa!
Me has sacado una sonrisota!
Me encantó!
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Angela Guichardo, at 5:17 PM
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